¿Conectamos?
Creo interesante que podamos reflexionar sobre las posibilidades que nos ofrecen las redes sociales de cara a la potenciación de nuestra imagen e identidad profesional. En particular, el prestigio universitario depende en muchas ocasiones de la posición que se ocupe en el contexto social e institucional. La integración de las redes sociales, y en particular de las redes sociales científicas en el desarrollo del investigador parece estar fuera de toda duda por cuanto ofrecen una ventana de posibilidades. El hecho de que ello sea así no implica que las mismas deban ser incorporadas a la metodología científica, en el caso que nos ocupa, de las Ciencias Jurídicas, del Derecho.
Las redes, tales como X, Linkedin o aquellas científicas, como es el caso de ResearchGate permiten la transmisión de información y el establecimiento de líneas de comunicación entre investigadores, una metodología que facilita el proceso de aprendizaje. Las redes sociales científicas recogen comunidades con los mismos intereses para intercambiar información, además fortalece y fomenta el debate científico, la difusión y el impacto. Sin embargo, se deben tener en cuenta criterios científicos y profesionales a la hora de elegir la red social.
Pongamos un ejemplo, pese a que la comunidad pueda catalogar X como una red científica por cuando posibilita la formación de una comunidad científica propia, X realmente brinda una buena posibilidad de investigar en el sentido de conformarse como una autentica herramienta de difusión de contenido, de debate y de participación digital, pudiendo catalogarse, desde la perspectiva de la metodología empírica como una red social que sirva de objeto de investigación científica al ser un reflejo activo del tejido social.
Son diversas las redes sociales que se pueden usar para investigar, destaca sobre otras ResearchGate que entre sus ventajas permite compartir publicaciones para que sean consultadas por otros usuarios, observar el perfil investigador y resolver dudas de una manera colaborativa. Por otro lado, Academia.edu, permite mantener un seguimiento de los artículos y publicaciones científicas.
En particular, podéis encontrar un ejemplo de perfil académico en Research Gate a partir del siguiente código QR:
Inmersos en una sociedad digital nos vemos obligados a redefinir nuestra identidad para adaptarla al contexto digital, pero debemos hacerlo desde la responsabilidad. Esta identidad digital se convierte en la marca personal del investigador como profesional de la academia. Es decir, su identidad digital es la representación de la actividad profesional. De manera que considero necesario y oportuno la elaboración de perfiles digitales académicos. Elegir, en este sentido en qué sistemas o qué herramientas son las adecuadas debe realizarse desde la formación en las mismas, pues cada una de las herramientas ofrece un servicio y una ventaja diferenciadora del resto. Sin duda, la elaboración del perfil investigador en la sociedad es un buen método para favorecer la Ciencia Abierta.
Además, el uso de Symbaloo, facilita de un modo esquemático el acceso a tu propia comunidad digital:
Inmersos en una sociedad digital nos vemos obligados a redefinir nuestra identidad para adaptarla al contexto digital, pero debemos hacerlo desde la responsabilidad. Esta identidad digital se convierte en la marca personal del investigador como profesional de la academia. Es decir, su identidad digital es la representación de la actividad profesional. De manera que considero necesario y oportuno la elaboración de perfiles digitales académicos. Elegir, en este sentido en qué sistemas o qué herramientas son las adecuadas debe realizarse desde la formación en las mismas, pues cada una de las herramientas ofrece un servicio y una ventaja diferenciadora del resto. Sin duda, la elaboración del perfil investigador en la sociedad es un buen método para favorecer la Ciencia Abierta.


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